¿Y AHORA POR QUIÉN? ALCALDÍA DE QUITO

AnaGabrielaOquendo

A días de escoger nuevas autoridades seccionales, muchos siguen sin decidirse por quién votar. En el caso de la capital, la realidad es compleja, pues mientras en elecciones anteriores en semanas previas ya existían tendencias de los candidatos que iban a la delantera y eran posibles futuros ganadores, este 2019 es diferente.

 

Aunque haya algunos nombres que suenan más que otros como el de César Montúfar, Jorge Yunda, Paco Moncayo, Juan Carlos Solines,... hay otros 14 candidatos más que pese a eso consideran que no deben perder la esperanza de un futuro cargo político.

¿Por qué? Pues según la encuesta más reciente de la firma CEDATOS, la mayoría de la población quiteña y del país está indecisa todavía. El 68,1% de los ecuatorianos empadronados aún no deciden su voto para las elecciones del 24 de marzo y si solo hablamos de quiteños y quiteñas, apenas el 24,2% ya sabe por quién votar.

El 75,8% de capitalinos no tiene todavía un candidato certero. Pero este problema no es únicamente local. A nivel de regiones, en la sierra el 76,5%, en la costa el 72,9% y en la amazonía el 57,2% no sabe a quién escoger.

Es así que marcar tendencias definidas de por quién votará la gente se vuelve difícil en un espectro tan amplio de indecisión. Y ¿de dónde surgiría esto? Según los mismos resultados de la encuesta y Xavier Milán, politólogo español, el problema surge de que la gente, en general, desconoce del proceso de votación, las autoridades que elegirá, cuáles son los candidatos, sus partidos o movimientos y ofertas, llegando incluso a desconocer la fecha de la elección.

A nivel de prefecturas y de los nuevos consejeros de Participación Ciudadana la indecisión y el desconocimiento llega a ser algunos puntos mayor.

Es así que en una realidad tan compleja y a días de elegir nuevas autoridades, se devela la falta de educación política que brinda el Estado y cómo las instituciones que manejan el tema electoral han pasado por alto las campañas informativas.

La gente no podrá tomar mejores decisiones mientras la cultura política no se promueva y se llegue a entender la importancia de las personas a las que se les va a entregar un nuevo cargo de trabajo público.

 

Por: Ana Gabriela Oquendo